¡Mario! la otra parte de la transexualidad

Auto descubrirse para auto definirse” el proceso que los y las jóvenes que buscan su identidad de género deben realizar antes de tomar la decisión de transitar hacía otros cuerpos, señalan activistas de la diversidad LGBTQ+ nicaragüense.

Redacción Central Galería News

Managua, Nicaragua.- Es elegante, amable, respetuoso y hay una mezcla de delicadeza entre la conexión de su cuerpo y sus ademanes, esta no es una historia común sobre el transitar de un hombre hacía un cuerpo femenino, esta es una diferente, es la de un hombre que al transformarse en mujer se descubrió hombre para retornar a su cuerpo para siempre, habla con seguridad y franqueza sobre su experiencia, no teme decir su nombre pero deja claro que no dará fotografías porque él ya no quiere ser descubierto, no necesita ser visto porque ahora sabe quién es: Mario Lazo.

Mario, está convencido que la “transformación” de hombre a mujer o viceversa es un arte, él lo sabe, conoce bien este proceso porque lo vivió para encontrarse y aceptar su identidad, hoy con sesenta años de edad se ha convencido  que fue un error intentar ser una mujer. “Eso uno lo reconoce con el paso del tiempo” afirma basado en su experiencia individual la persona que ahora se reconoce como un hombre homosexual y no un transexual.

Una realidad que tardó años en descubrir, asegura que desde los 18 hasta los 50 años de edad, fue conocido con el nombre de Raquel. “era mi nombre de combate, pero ya no tengo la edad y estoy convencido que yo soy un hombre gay, en este sexto piso de mi vida, mi interés está en vivir el día a día sin dañar a nadie.  Tengo problemas económicos y sé que ya voy de salida por eso mi mayor preocupación es estar bien conmigo mismo. No me interesa sobresalir ni destacarme. Ya hice de todo en esta vida. Fui una mujer. Renuncié a la transición. Soy un hombre gay que se siente completo”. afirma.

Por años, este hombre le dio vida a un personaje artístico, Raquel, pero sus años de usar atuendo femenino ya quedaron atrás. “Siempre me gustó marcar la diferencia. Cuando fui artista y usé vestidos fui  premiado por usar el mejor atuendo” señala, pero aquellos “años de gloria”, de labios “rojo carmesí” y “hermosas pelucas” de cabello  a la cintura ya pasaron y no le interesa llamar más la atención de las personas.

En seis décadas aprendió a ganarse el respeto de quienes le conocen y lo más importante, a su juicio, ha recuperado la seguridad en sí mismo. Para Mario, el camino sigue siendo cuesta arriba, pues está convencido de que  “la lucha de las personas diversas está en pañales en Nicaragua, pero no todo está perdido, a mí nunca me golpearon, pero conocí de compañeros que sí los golpearon en su juventud”

“Antes, éramos muy pocos los que salíamos del closet en nuestra juventud. Estábamos contaditos. Cuando en la calles nos decían cosas nos quedábamos callados y  regresábamos a casa humillados” explica Mario basado en su experiencia de vida, las misma que le permite ver que “ahora, las nuevas generaciones la tienen más fácil. Porque la gente es más tolerable. Está aceptando más y los jóvenes cuando son ofendidos se regresan y  les dicen cuatro. Antes no. Nosotros nos sentíamos como esos animales raros”.

Aunque no deja de  aceptar que el nivel de discriminación contra las personas diversas, lesbiana, gay, bisexual y transgénero (LGBT), se arrastra desde hace muchas décadas en el país, una discriminación abusiva que le ha enseñado “grandes lecciones” y por eso prefiere mantenerse bajo perfil sin perder la elegancia y respetando a las personas por igual, “eso te da clase, elegancia, es una forma de imponernos en una sociedad que sin darse el tiempo a conocernos, nos rechaza de golpe”.

Los últimos años han dado a Mario la seguridad que de joven tanto buscó y explica que esa misma seguridad la transmite a quienes lo observan. “Cuando yo voy al mercado a realizar mis compras regulares, cada paso lo doy seguro. Cuando voy a cruzarme la calle, los autos se detienen y sacan su mano para que avance, yo respondo agradeciendo la acción y continúo.

“La seguridad de la persona se demuestra al caminar y yo soy muy seguro de mí”, señala posiblemente porque siempre contó con el respaldo de su familia “mi madre siempre me apoyó y mi papá también. Yo creo que fue porque siempre me supe comportar y nunca los avergoncé” asegura convencido, “ellos se sentían orgullosos de mí. Y yo de ellos” 

Mario, extraña a sus padres y ahora vive una vida solitaria, su madre falleció hace nueve años y su padre, 20 años atrás. Casi todos sus hermanos migraron en la década de los ochenta a Estados Unidos y él se quedó acompañando a su mamá hasta el día en que su mamá falleció, porque ella era su cómplice y lo apoyó hasta  el último de sus días.

Recuerda cómo fue la vez que hablo con su madre sobre su identidad de género “fue la primera vez que no lo dije al espejo. Se lo dije a mi madre. Le expresé sentirme una mujer” y ella lo acepto con su confesión y la llegada de Raquel, la mujer que en ese momento había decidido ser.

Hacia la transformación y el reto de la sexualidad

“Yo estuve años vistiéndome como mujer, pero me reté a mí mismo a hacerlo bien, sacaba partido de mis manos finas, mi diminuta cintura y mi buen caminar, a cambio obtuve la admiración de hombres y mujeres. Creo que me impuse porque siempre me respetaron. En la actualidad, no concibo que alguien se ponga tacones sin saberlos manejar, caminar en tacones es esencial” afirma risueño Mario.

 “De  vez en cuando me gusta ir al mercado Roberto Huembes a arreglarme, uso perfumes finos. Salgo de mi casa y camino en soledad. La gente me admira en todo el camino ya son treinta años de vivir aquí y me he ganado el respeto del barrio”.  Y aunque está convencido de que logró obtener un espacio dentro de su núcleo social sabe que sigue enfrentando retos personales importantes, por ejemplo, su vida sexual como “hombre gay”, un área en la que también se enfrenta discriminación o rechazo producto de la ignorancia.

Porque ¿qué enfrentan los hombres gay o trans al momento de tener relaciones sexuales? este es un tema del que nadie quiera hablar porque es duro y habla también de infelicidad. Mario, explica que al momento de tener intimidad con otro hombre le gusta dejar en claro que no van a encontrar una mujer en él. “Yo le digo que va encontrar en mí lo mismo que él tiene, porque hay hombres que se acercan a experimentar con personas gay como yo y le dicen ´tapate’ o cosas así, pues yo mejor le digo que se vista y se retire porque yo no soy mujer”.

Viendo hacia atrás, Mario reconoce que tal vez su deseo por una vida sexual más completa lo hizo desear ser mujer, hasta el momento en que se aceptó como un “hombre al que le gustaban los hombres” sin embargo agradece a Raquel, porque esta vivencia de ser trans le abrió puertas y le hizo crecer como ser humano.

Mario destaca que esta  fue una etapa en su vida de la que no se arrepiente, pero cree que su mente estuvo confundida al intentar querer ser mujer y después de los sesenta años cree que algunos jóvenes  se precipitan al cambiar su identidad de género sin darse chance a conocerse mejor, sin embargo, respeta la decisión.

“Yo creo que mi confusión nació porque me sentía enamorado de ver a la mujer transformada en el espejo. Al ver esa silueta, ese rostro de Cleopatra y causar la admiración de hombres y mujeres. Ver la sensualidad al caminar, porque en mi caso yo sabía que era mi fuerte”. Relata emocionado y con orgullo que a los  veinte años, fue contratado por familiares de candidatas a Miss Nicaragua para enseñarles a caminar porque ellas eran “bastante machorras”, según le decían las madres de las chicas a Mario. 

Auto descubrirse para auto definirse

Archivo de © Galería News. Ninguna de la imágenes corresponde a Mario Lazo.

A pesar de vivir en un país altamente machista, desde el año 2006,  Bismarck Moraga es un activista gay que se esfuerza por dar a conocer los derechos de la comunidad LGTBI.

Bismarck al igual que  Mario, considera que la edad influye para la conversión y definición de género en las personas “Mario llegó a una edad donde considera que no necesita manifestarse con expresión de género para demostrar su identidad. Lastimosamente, el caso de Mario les sucede a muchas personas, mujeres trans, que creen que ser mujer es tener vagina. No lo és. Lo que realmente hace sentir mujer a una persona es ese “sentimiento de ser mujer”.

A veces el cuerpo físico y el cuerpo psíquico generan muchos trastornos y confusiones a las personas trans. Muchas terminan diciendo lo mismo que Mario. Se requiere de procesos de auto identificación para que la persona conozca su identidad y puedan auto descubrirse para que luego pueden autodefinirse”. 

El experto en temas de género, sugiere que a todas las personas diversas, se les brinde capacitación porque el caso de Mario es más común de lo que parece.  Algunas mujeres trans no logran completar su transición. Sin embargo, en los procesos de capacitación y sesibilización se les explica para que ellas aprendan a descubrirse mejor. 

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